Ramón Lucas Lucas

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Antropología y problemas bioéticos

 

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http://www.paperiandco.com/mikidis/10386 Ramón Lucas Lucas, site de rencontre amicale geneve Antropología y problemas bioéticos buscar mujeres solteras en las vegas . Clicking Here Madrid, Biblioeteca de Autores Cristianos, 2001; pp. 163

El presente libro es un estudio especializado, pero más que de boética se trata, como el título indica, de una fundación antropológica de los problemas bioéticos. Como tal, el planteamiento es «filosófico», es decir racional, accesible a todos los hombres, «creyentes» o «no-creyentes». Los creyentes son con frecuencia acusados de querer imponer una visión «confesional». En estas páginas pretendo ofrecer una visión racional de los problemas bioéticos y una fundación antropológica de los mismos, dada la importancia que tiene en temas que tocan la vida y la muerte del hombre, la sexualidad, la fecundación artificial, el aborto, la clonación humana, la muerte cerebral, el transplante de órganos, la eutanasia.
La amplitud de los temas impide tratarlos todos, por eso la reflexión se articula como sigue. En el primer capítulo se establecen las bases epistemológicas para una argumentación racional de valor universal, con especial referencia a la fecundación artificial. Siguen después dos capítulos específicamente antropológicos sobre la naturaleza y valor del cuerpo humano y de la sexualidad, en los cuales se evidencia una ontología de la persona. En el cuarto capítulo se analiza la «naturaleza humana» del embrión, del minusválido, del enfermo terminal y su estatuto de «persona humana» única, irrepetible e inviolable. En este contexto se analizan las objeciones que se refieren al estatuto de «persona» del embrión y del enfermo terminal, como también la clonación humana, incluso la llamada «terapéutica». Partiendo de la consideración que se es «persona», pero se llega a ser «personalidad», en el capítulo quinto se explica como la persona desarrolla y madura sus capacidades biológicas y espirituales, sin que esto implique cambio de  su estatuto ontológico. La unidad psico-biológica de la persona humana (corpore et anima unus) hace que la muerte sea para el hombre una realidad del todo especial y propia. Analizando en el capítulo sexto la «muerte humana» se busca, por tanto, evitar dos reduccionismos: el biológico, que hace consistir la muerte en un conjunto de procesos y eventos físico-biológicos (diagnóstico medico de «muerte cerebral»), y el espiritualístico, que insistiendo en la espiritualidad del hombre olvida su realidad de ser encarnado. En este contexto el problema de la muerte cerebral y los que atañen el trasplante de órganos y la eutanasia, manifiestan todo su dramatismo humano y la dificultad del juicio ético. El último capítulo se dedica a resolver la pregunta crucial: ¿por qué hay que respetar al hombre? ¿Dónde se funda su valor inviolable? La bioética tiene necesidad de estas aclaraciones y fundamentos antropológicos.

The work consists of a specialized study on the anthropological basis of problems in bioethics. The layout of these problems is "philosophic", that is, rational, due to the importance it has regarding themes like man´s life and death, his sexuality, artificial insemination, abortion, cloning, cerebral death, organ transplants, euthanasia. The reflection is as follows. In chapter one the epistemological bases are laid for a rational discourse of universal importance, underlining artificial insemination. Two tipically anthropological chapters on the nature and value of the human body and sexuality follow, in which an ontology of the person comes to the fore. In chapter four he analyses the embryo´s, a handicapped person´s, a terminally ill person´s ¨human nature,¨ and their status as unique, irrepetable and inviolable ¨human persons.¨ In the same context he examines objections brought against the statute of ¨person¨ attributed to the embryo and to the terminally ill individual and then human cloning in itself and for therapeutical purposes. Distinguishing the fact that one is a ¨person¨, whereas one becomes a ¨personality¨, he explains in the fifth chapter, how the person develops and brings his biological and spiritual capacities to maturity without affecting any change in his ontological status. While analysing ¨human death¨ in chapter six he endeavours to avoid dual reduction, i.e., a biological one, which makes death consist of a set of processes and physico-biological events (a medical diagnosis of ¨encephalic death¨), and a spiritualistic one, which insists on man´s spirituality while forgetting his incarnate reality. In this context, the problem of encephalic death, and those that regard organ transplants and euthanasia are dramatic human occurences and demand careful and discerning ethical judgements.